¿Alguna vez sentiste que necesitabas patear el tablero y empezar de cero? En un mundo que nos empuja a la velocidad, a lo efímero y a la desconexión, detenerse a escuchar lo que realmente nos hace bien es, en sí mismo, un acto de valentía.
Hoy queremos abrir el corazón de nuestra casa y contarte una historia que habla de eso. No es solo la historia de cómo nació una marca de accesorios; es la historia de Samanta Schnabel (Sam, para todas nosotras), de su familia, y del poder transformador de la resiliencia. Una historia que demuestra que cuando ponés el corazón en lo que hacés, lo que empieza como un sueño pequeño puede convertirse en un refugio para miles de personas.
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Animarse a saltar: De la rutina al sueño propio
Corría el año 2011. Samanta tenía 38 años, una vida armada, un esposo, una hija adolescente (Macarena), y una pequeña (Lu) y un trabajo estable pero demandante como administrativa de obra en una empresa constructora. Aunque lo agradecía, sentía que la rutina la alejaba de lo más valioso: compartir tiempo de calidad con su familia.
Fue en ese momento de búsqueda personal cuando Sam decidió tomar una decisión difícil y valiente: renunciar a la seguridad de su empleo para jugársela por su verdadera pasión: el diseño, la creatividad y la espiritualidad cotidiana. Quería crear algo con un verdadero valor emocional, objetos que no pasaran de moda a los pocos meses, sino que crearan conexiones duraderas y tocaran el alma de las personas.
Con solo $500 pesos de inversión inicial —que usó para comprar una balanza de cocina con la que pesar las cuentas— comenzó a trabajar en un rincón junto a sus padres. Ellos tenían una distribuidora de artículos tradicionales para santerías, y Sam identificó de inmediato una necesidad en el mercado: la gente buscaba novedades, frescura y una forma más amigable y moderna de conectarse con sus creencias.
@tengounafabricarosa ✨ Hoy celebramos a todas las mujeres emprendedoras, las que soñaron algo chiquito y lo hacen crecer con trabajo, amor y mucha valentía 💪🌷 En Salve lo vemos todos los días: el camino no es lineal… hay dudas, certezas, tropiezos y pequeños grandes logros que te recuerdan por qué empezaste 💫 Este reel es un pedacito del camino de Sam —un recordatorio de que todo nace con una idea, un sueño y las ganas de animarse ✨💖 #DíaDeLaMujerEmprendedora ♬ sonido original - GABRIEL
El primer stock: El nacimiento de "religiosos con onda"
Esa primera semana, Sam diseñó con sus propias manos 15 rosarios con cuentas de colores y 25 pulseras. El diseño era completamente diferente a lo que existía: era alegre, luminoso y con un toque de diseño único. Le pidió permiso a sus padres para exhibirlos en un rinconcito de su distribuidora.
Al segundo día, no quedaba absolutamente nada. Se había vendido todo el stock.
Esa chispa inicial encendió un fuego que no paró de crecer. Al principio eran solo Samanta, sus papás y su hija Maca, quien al salir del colegio pasaba por la oficina para ayudar a armar los pedidos. Pero la demanda de aquellos primeros diseños, que ya nacían bajo el nombre de Salve Regina, empezó a superar todas las expectativas.
Fue ahí donde la resiliencia familiar se transformó en fuerza colectiva. Su esposo, José López, tomó la valiente decisión de dejar su puesto gerencial en una multinacional de telecomunicaciones para sumarse por completo a estructurar el sueño. Maca terminó sus estudios y asumió el liderazgo del área comercial y de ventas. El living de la casa se llenó de hilos, cuentas, risas y, sobre todo, de un propósito claro: hacer de este mundo un lugar un poquito más amoroso.
Resiliencia: Caerse, aprender y volver a diseñar
Crecer como una pyme nunca es un camino lineal. Salve Regina enfrentó todos los desafíos imaginables: desde la falta de insumos, las crisis económicas y los problemas logísticos, hasta el enorme reto de escalar la producción artesanal sin perder la esencia del cuidado en los detalles.
La resiliencia en Salve Regina no se trata solo de aguantar las tormentas, sino de encontrar soluciones creativas en equipo:
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Optimización de procesos con tecnología: Para abastecer a miles de personas sin perder calidad, la marca incorporó tecnología de punta, robotización y sistemas de picking inteligente.
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Foco en las personas: Salve Regina se transformó en un espacio de empoderamiento femenino, brindándole empleo formal a decenas de mujeres y construyendo una red de más de 2.500 mayoristas (nuestras queridas "Regias") que hoy lideran sus propios negocios independientes gracias a la marca.
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Compromiso real: Ser reconocidos como un excelente lugar para trabajar (con la certificación GPTW) y mantener el compromiso de reinserción laboral e inclusión es el reflejo de que la marca piensa, dice y hace bajo los mismos valores de empatía y transparencia.
Espiritualidad Flex y calidad para siempre
Hoy en día, lo que empezó en una mesa familiar con una balanza de cocina es una comunidad enorme que trasciende fronteras. Pero el propósito sigue intacto. Seguimos creyendo en la Espiritualidad Flex: una fe que no se impone, que es flexible y que respeta la forma en que cada persona vive sus creencias, buscando bienestar y protección en sus rituales cotidianos.
Frente a la cultura de lo efímero y descartable, nuestros diseños se destacan por ser clásicos con onda, fabricados con acero quirúrgico de excelente calidad y materiales pensados para durar toda la vida. Porque un regalo que llega al corazón merece perdurar para siempre.
La historia de Sam nos enseña que la resiliencia no es un superpoder reservado para unos pocos; es la decisión diaria de seguir creyendo, de apoyarse en los afectos y de avanzar paso a paso, con amor y dedicación, hacia lo que nos hace bien.
¡Gracias por ser parte de nuestra historia y por ayudarnos a hacer un mundo un poquito más amoroso cada día!
