Reflexión sobre mis abuelos

Mi abuelo Juan Carlos me enseñó a leer la hora y a andar en bici. Me llevó a todos los museos de Buenos Aires. Tengo el mejor recuerdo de esos paseos y creo que son las raíces de mi curiosidad. Además es un gran artesano y le encanta encontrar soluciones para mejorar los productos. Sus enseñanzas y su gran dedicación al trabajo son un ejemplo para mí.

La abuela Norma es la mejor cocinera del mundo y me enseñó la importancia de ser agradecida y de tratar siempre bien a los clientes. Ella ama conversar con las personas, se interesa por ellas y por sus pasiones, además de sus comidas, sus preguntas también me hicieron ver el mundo con otros ojos. Es una mujer valiente y que aprendió a superar cualquier obstáculo. Conociendo su vida aprendí la palabra “Resiliencia”. Creo que alguna vez les contamos que ella salía a vender figuras de santos con su valija, muuuchos años antes de que existiera Salve! 

Ellos crean recuerdos imborrables en nuestra memoria emotiva: los juegos, los cuidados y ese amor tan único y particular. 

¡Es increíble el poder inspirador que tienen los abuelos en nuestras vidas!

Maca